Un escuadrón de mariposas choca estrepitósamente en mi estómago, mi ritmo cardíaco se revoluciona completamente y una sonrisa se dibuja en mi cara hasta hacer que me duelan las mejillas.
Sé que meto la pata con frecuencia y que, madre mía, a veces lo hago de lo lindo, y por eso no te puedo obligar a quedarte conmigo. Pero si lo hicieses, si decidieses aguantar todo esto y seguir para delante, en serio te lo compensaría intentando que cada uno de los días de tu vida fueses feliz, que todo fuese más sencillo. Te regalaría mi corazón, entero y absoluto, te dedicaría cada una de mis sonrisas y todos mis movimientos se traducirían en caricias por tu espalda. Me quedaría contigo, tan solo de la mano, cuando tuvieses miedo, y te diría eso de "vamos, tú puedes, yo sé que puedes", y también estaría a tu lado en los días más felices para sonreír por tus sonrisas. Todo, absolutamente todo lo haría con tal de que perdonases mis errores y me prometieses que estarías conmigo el resto de mi vida.
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