Fama, suerte, diversión, dinero. Cada uno puede usar su vida para buscar lo que quiera. Pero cuando lo encuentres, cuando hayas conseguido tocar con la yema de los dedos eso que tú pensabas que era felicidad, sonreirás y te girarás buscando a alguien que lo haga contigo, que te dé la enhorabuena, que te de una palmadita en la espalda o un beso en la frente. Y ¿sabes? si cuando lo haces, no encuentras a nadie, si no tienes a nadie con quién compartir todo eso, no habrá servido para nada. Te darás cuenta de que ni ser famoso en todo el mundo, ni tener la mayor suerte en el juego valdrán nada si no tienes a alguien contigo.
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