domingo, 24 de junio de 2012

Alma mia, hablemos, aún no es de día.

"Querida alma, conciencia, fondo:
Vamos a quedarnos aquí, hablando en silencio como tú y yo sabemos, toda la noche. Sabes leerme en los ojos lo agradable de la noche, lo acogedor de las estrellas. Usa tus efímeros dados para activar la música, es incómodo escuchar el latido de mi propio corazón, imperfecto, caprichoso y lleno de pequeñas cicatrices que se abren cada vez que intenta bombear sangre. 
Hacía mucho que no te veía, pequeña yo, muchos meses. ¿Sabes? Han pasado cosas. Cosas buenas, y otras no tanto. Siento haberte dejado abandonada tanto tiempo. Aún recuerdo cuando acariciabas mi pelo y me acunabas mientras yo lloraba y tú me decías que algún día llegaría Él, el de verdad. Tengo una buena noticia, ha llegado. Si, ese mismo. ¿ Sorprendente? Quizá, pero me hace feliz, tú misma me dijiste que era lo único que tenía que buscar en Él, eso y que me hiciese sentir especial, y lo hace ambas con creces. También me decías que todo ese cinismo, esa tensión y esas preocupaciones tendrían su final, y que después sería cuando supiese quién merece la pena, aunque eso supusiese tener bajas entre mis personas prioritarias. Ahí también tenías razón. Ha sucedido y aunque ahora mi lista es más resumida, digamos que es de mayor exclusividad, y he aprendido a no escribir el nombre de cualquiera, a tenerla en mayor estima. También ha pasado algo que ni tú ni yo esperábamos. He encontrado una pequeña familia de gente con la que no comparto los apellidos ni la sangre, pero por la que me dejaría la vida y el aliento si fuese necesario. Son increíbles, si, me han ayudado mucho.  Para acabar me dijiste que nunca, jamás, dejase de escribir todo lo que pensaba. Aquí lo tienes, bienvenida a mi pequeño  universo, espero que te sientas orgullosa de él. 
Hasta dentro de otros meses, alma, conciencia, fondo."

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