Ha pasado mucho tiempo desde nuestro último encuentro. Ha sido un tiempo muy difícil que he tenido que afrontar como tú decías "aparentando ser fuerte por fuera para empezar a serlo por dentro". Es cierto que he echado de menos tus caricias en mis mejillas cuando estaban empapadas de lágrimas, tus abrazos en la noche cuando el silencio me hacía pensar, y pensar me hacía sufrir, querer morir.
He sentido cosas horribles durante un tiempo que se me hizo eterno . Sentí angustia al ver que todos los días eran iguales, igual de horribles. Sentí miedo al pensar que las cosas no cambiarían. Sentí soledad al verme privada de mi vida. Sentí decepción al ver la impasividad de los que creí que reaccionarían.
Pero ese tiempo ya ha pasado y mírame ahora, he conseguido aparentar ser fuerte por fuera. He conseguido dominar esa angustia al ver que cada día puede ser diferente y que si son iguales, serán igual de felices. Ya no tengo miedo, reconozco que ese mérito no es mío, sino suyo, de él, que una vez más se lo llevó consigo para liberarme con un "princesa, todo irá bien". También dejé de sentirme sola cuando mi regreso a la vida supuso una alegría para muchísima más gente de la que esperaba. Y aunque aún me duele esa impasividad, esa frialdad, esa distancia, me quedo con lo mejor de cada cosa y con la gente que reaccionó y fue en mi ayuda.
Siguiendo con lo que te conté la última vez, Él sigue a mi lado, demostrándome que esa mayúscula en su pronombre no es en balde, que es quién la merece, que es el de verdad. Ha aguantado lo inaguantable y aún así, mírale, mira como me sonríe cada vez que me ve. También me he llevado enormes decepciones aún habiendo aprendido a hacer más selecta mi lista de prioritarios, pero supongo que es parte del camino de aprender. ¿Recuerdas aquella pequeña familia de la que te hablé? Cada día la llevo más en vena, más dentro de mi, más conmigo. Cada vez que necesito algo más me demuestran que no estoy sola, se lo agradeceré de tu parte.
Sigo en mi intento de escribir, como me dijiste, todo lo que me pasaba. Reconozco que cada día lo hago menos, que últimamente me faltan las palabras o las ganas, no sé, pero prometo no desistir.
Hasta otra, alma mía, conciencia, fondo.