miércoles, 28 de marzo de 2012

:)

A veces la gente piensa que me llevo tantos chascos porque me ilusiono en demasía. Dicen que me lo tomo todo como algo maravilloso, algo increíble, algo nunca visto, y que tiendo a pensar que todo el mundo es bueno hasta que se demuestre lo contrario.¿Y qué? Si el mundo no tiene los colores suficientes, tendré que pintárselos yo. Si caminar tiene demasiada poca gracia, lo haré intentando no salirme del borde de la acera. Si las flores se esconden por las noches, yo diré que están durmiendo, cogiendo fuerzas para ser aún más bonitas el día siguiente. Si una canción es muy triste y habla de algo malo, le cambiaré la letra y ya verás qué bien queda. Si la gente quiere vivir amargada, pensado que todo es una mierda, me taparé los oídos a sus quejas y saldré diciendo que todo acabará por mejorar. Porque ¿sabéis? La vida no va a ser más justa porque nos quejemos más, no vamos a ser más felices porque el resto sea más infeliz, ni vamos a sentirnos mejor porque a los demás no les vaya bien. Miradme, más bien parece que todo sea perfecto en mi vida porque pocas veces me despinto la sonrisa, pero nada más lejos de la verdad. Las cosas tampoco son fáciles para mi, pero alguien en su día me dijo que prefería vivir cada momento como si fuera el último, a saber el momento exacto de su muerte. Es cierto, prefiero vivir cada día como si fuese el último, alegrarme de que el Sol esté de nuevo allí arriba, de que haga calor o un frío de narices, de que un pequeño jazmín haya sobrevivido a la helada, o que suene en la radio mi canción favorita, mirar a mis amigos y pensar que soy un poco cada uno de ellos, y que ellos son un poco yo. Si esperamos La Gran Felicidad, ese hecho que nos hará felices de por vida, nos perderemos muchísimos pequeños instantes que nos harán ser un poco más felices hasta entonces. Por todo eso, llamadme ilusa, confiada, infantil por pensar que la vida puede ser maravillosa, pero ¿qué más da? Siempre se pierde menos tiempo siendo feliz, que no siéndolo. 

martes, 20 de marzo de 2012

#09.

No quiero saber nada que no salga de tus labios, ni ir a ningún sitio fuera de tus brazos, ni quiero sentir nada que no sean tus caricias. Será que me he hecho a la idea de que vas a estar ahí siempre, de que voy a contar con tu "todo saldrá bien" cada vez que las cosas se tuerzan, que podré acurrucarme en tu pecho cuando me sienta perdida, que me acariciarás y me dirás que me quieres.
Nadie me avisó de que esto pasaría, de que un día te colarías en mi cabeza y de que poco a poco te harías con el control de cada uno de los segundos de mi día, de cada uno de mis pensamientos, y de cada una de mis sonrisas.
Aún así, me alegro de que me pillase de sorpresa, de que esto sucediese así como está sucediendo. Porque desde que estás a mi lado, podría quedarme ciega sin lamentarlo ni un momento, podría dejar de ver mientras sepa que no me vas a soltar de la mano, porque sé y estoy segura de que me caeré menos veces si me guías tú que si lo hacen mis ojos, que me llevarás siempre por el mejor camino, y que verás venir los problemas antes que yo. 
Pero si hay una sola razón por la que querría seguir viendo el mundo es para poder seguir viendo tu carita de sueño por las mañanas, la forma que tienes de caminar, como si nada ni nadie pudiese contigo, la manera que tienen tus ojos verdes de mirarme, y la sonrisa que siempre tienes para mi.
¿Qué le voy a hacer? Ya no sé ser sin ti, ya no quiero ser sin ti, ahora mi historia es contigo. 

lunes, 12 de marzo de 2012

Si quieres que tus sueños se hagan realidad, despierta.

No te quedes ahí, lamentándote de lo complicado que es todo, de lo mal que te va y de lo injusta que es la vida porque ¿Sabes? eso no te va ayudar a cumplir tus expectativas, tus sueños. 
Si quieres algo, lucha, pelea con uñas y dientes, dalo absolutamente todo, apuesta a todo o nada; lo que quieras, pero nunca te des por vencido porque siempre es mejor perder habiendo luchado que perder por no haber tenido coraje de intentarlo.
Yo, soñadora como la que más, sé que eso conlleva un riesgo, una posibilidad mayor o menor de salir mal parada, de que te hagan daño, de que el mundo sepa que eres débil, que "cuando nos abrimos a la intimidad, al amor, al encuentro, nos exponemos también a sufrir y a sentir dolor.". Sé que es más fácil ser lo que esperan que seas, dejarte llevar por lo que el mundo tiene pensado para ti, pero esa sensación de subirte a lo más alto y decir que estás cumpliendo tu sueño, que estás siendo quién TÚ quieres, de que tienes contigo aquellos a los que amas, créeme que compensa a todos los momentos de temor y desconcierto.

martes, 6 de marzo de 2012