Ridícula la manera de hacer como que todo va perfecto, como que todo es genial. Ridícula la manera de fingir que eres feliz, que no tienes problemas, que has triunfado. No. No has triunfado, tienes problemas, no eres feliz, a ver si nos dejamos tanta puta hipocresía atrás, tanta gilipollez y tanta falsa perfección para darnos cuenta de que no nos va de puta madre, que esto se ha ido a pique, que hay que acabar con ello si no quieres que ello acabe contigo. ¿Que va a ser duro? Claro que si, pero no tenemos otra. ¿Qué vamos a oír cosas que no queremos? Pues preparad los oídos porque hasta aquí ha llegado la mentira. ¿Qué los cambios van a ser desagradables? Pero son necesarios. No busquemos culpables, no echemos mierda fuera, no removamos el pasado para que los malos parezcan más malos y los buenos menos buenos. Basta ya. Lo hecho hecho está, ahora queda tomar decisiones. Cada uno las suyas, y si, yo ya he tomado las mías. ¿"No quiero que se involucren"? una grandísima mierda.
La Luna lo observa todo. Qué bonito queda su reflejo en tu sonrisa, parece casi mágico. Quizá la música no acompañe el momento pero en verdad ya no la oigo, sólo puedo concentrarme en esas pequeñas explosiones de color, en tu respiración y en inmensa felicidad que siento. Apoyada en el alfeizar de la terraza, contigo abrazándome por detrás y aquel espectáculo de luces sólo puedo condecorar esto como la máxima perfección. Me das la vuelta, me besas, y entonces me fijo que a tus ojos les queda aún mejor la Luna que a tu sonrisa, si es que eso es posible. Cada una de tus palabras parece dar vida a una pequeña mariposa, que vuelvan y alborotan mi estómago. Gracias por dejarme vivir esto, por elegirme a mi para dedicarme tus palabras, tus sonrisas. Y para terminar, aunque ya lo hice, quiero responder aquello que me preguntaste entre sonidos de feria y fuegos artificiales, ¿te acuerdas?, pues la respuesta es si, si quiero.
Fama, suerte, diversión, dinero. Cada uno puede usar su vida para buscar lo que quiera. Pero cuando lo encuentres, cuando hayas conseguido tocar con la yema de los dedos eso que tú pensabas que era felicidad, sonreirás y te girarás buscando a alguien que lo haga contigo, que te dé la enhorabuena, que te de una palmadita en la espalda o un beso en la frente. Y ¿sabes? si cuando lo haces, no encuentras a nadie, si no tienes a nadie con quién compartir todo eso, no habrá servido para nada. Te darás cuenta de que ni ser famoso en todo el mundo, ni tener la mayor suerte en el juego valdrán nada si no tienes a alguien contigo.
Vamos a quedarnos aquí, hablando en silencio como tú y yo sabemos, toda la noche. Sabes leerme en los ojos lo agradable de la noche, lo acogedor de las estrellas. Usa tus efímeros dados para activar la música, es incómodo escuchar el latido de mi propio corazón, imperfecto, caprichoso y lleno de pequeñas cicatrices que se abren cada vez que intenta bombear sangre.
Hacía mucho que no te veía, pequeña yo, muchos meses. ¿Sabes? Han pasado cosas. Cosas buenas, y otras no tanto. Siento haberte dejado abandonada tanto tiempo. Aún recuerdo cuando acariciabas mi pelo y me acunabas mientras yo lloraba y tú me decías que algún día llegaría Él, el de verdad. Tengo una buena noticia, ha llegado. Si, ese mismo. ¿ Sorprendente? Quizá, pero me hace feliz, tú misma me dijiste que era lo único que tenía que buscar en Él, eso y que me hiciese sentir especial, y lo hace ambas con creces. También me decías que todo ese cinismo, esa tensión y esas preocupaciones tendrían su final, y que después sería cuando supiese quién merece la pena, aunque eso supusiese tener bajas entre mis personas prioritarias. Ahí también tenías razón. Ha sucedido y aunque ahora mi lista es más resumida, digamos que es de mayor exclusividad, y he aprendido a no escribir el nombre de cualquiera, a tenerla en mayor estima. También ha pasado algo que ni tú ni yo esperábamos. He encontrado una pequeña familia de gente con la que no comparto los apellidos ni la sangre, pero por la que me dejaría la vida y el aliento si fuese necesario. Son increíbles, si, me han ayudado mucho. Para acabar me dijiste que nunca, jamás, dejase de escribir todo lo que pensaba. Aquí lo tienes, bienvenida a mi pequeño universo, espero que te sientas orgullosa de él.
Hasta dentro de otros meses, alma, conciencia, fondo."
No me pidas que te explique por qué es así, no creo que fuese capaz de conseguir que te hicieses una idea, tan solo aproximada, de todo lo que me pasa cuando te veo aparecer. Un escuadrón de mariposas choca estrepitósamente en mi estómago, mi ritmo cardíaco se revoluciona completamente y una sonrisa se dibuja en mi cara hasta hacer que me duelan las mejillas. Sé que meto la pata con frecuencia y que, madre mía, a veces lo hago de lo lindo, y por eso no te puedo obligar a quedarte conmigo. Pero si lo hicieses, si decidieses aguantar todo esto y seguir para delante, en serio te lo compensaría intentando que cada uno de los días de tu vida fueses feliz, que todo fuese más sencillo. Te regalaría mi corazón, entero y absoluto, te dedicaría cada una de mis sonrisas y todos mis movimientos se traducirían en caricias por tu espalda. Me quedaría contigo, tan solo de la mano, cuando tuvieses miedo, y te diría eso de "vamos, tú puedes, yo sé que puedes", y también estaría a tu lado en los días más felices para sonreír por tus sonrisas. Todo, absolutamente todo lo haría con tal de que perdonases mis errores y me prometieses que estarías conmigo el resto de mi vida.