miércoles, 6 de febrero de 2013

Alba Valerdi.

Algunos dicen que es problem de autoestima, pero yo creo que es problema de exceso de auto conocimiento. Me miro al espejo y veo esa pequeña e insignificante parte de la vida de la gente que resulta prescindible. Siempre ha sido ha sido a si, siempre he sabido que sería lo último que la gente arriesgaría para salvar lo demás. Pero luego, entre otras pocas, poquísimas personas, pienso en ella.
Pienso en la persona que desde un primer momento me enseño que todo era posible, que corrió conmigo calle abajo, descalzas, para dejar el mundo y a todos detrás. La que se echó al hombro una mochila un domingo de primavera para que ese fuese nuestro día. La que no admitía un "no es nada" por respuesta cuando fingía estar bien. La que vino a verme cuando yo no podía salir y las paredes se me caían encima. La que no me dejó atrás solamente por no salir de noche o vivir siempre castigada. La que me dijo que aún sin siglas, sin promesas, sin cuatro ruedas, ni triciclos, ni nada, siempre estaría a mi lado. La que respondió a todas mis llamadas de Socorro y me hizo viajar al otro lado del globo, a un lugar donde todo es idílico, donde los días duran cuarenta y ocho horas, un lugar que quedara siempre en un puesto especial en mi vida. La que entendió siempre mi necesidad de salir volando, de crecer en la vida, de ser alguien, de salir de aquí.
Ella me enseño que quien dijo que los amigos no tienen que verse todos los días, si no poder no verse sin olvidarse, tenía a veces razón. 
Ella es, sin lugar a dudas, una de las personas más extraordinarias que jamás he conocido, y por eso, si hoy le declarase la guerra al mundo, yo sacaría mis armas y me iría con ella. 
Nunca creí ser relevante en la vida de nadie, nunca creí ser suficiente como para que alguien, y más alguien como ella quisiese definirme como su amiga, pero entre todas las lecciones que me ha dado, la más importante para mi es que siempre podré contar con Alba Valerdi.

No hay comentarios:

Publicar un comentario