viernes, 12 de octubre de 2012

#9

Dicen que la felicidad es una de esas cosas que encuentras cuando dejas de buscarla. Como esa camiseta que aparece en el fondo de tu armario cuando ya te has puesto otra. Como esa idea genial con los amigos que se os ocurre cuando ya estáis volviendo a casa. 
Y creo que quien dice eso tiene toda la razón del mundo. Yo pasé semanas, meses corriendo detrás de la felicidad, intentando alcanzarla. Creo que llevo toda la vida en esa carrera. Hasta que lo vi tan por imposible que decidí dejar de correr y empezar a pensar que esto era lo que había, que no estaba de Dios que yo fuese feliz aún. Y justo en ese instante, en el momento en el que asumí eso, se cumplió la mirada un millón en el contador de nuestra historia. Uno, cero, cero, cero. Y las puntas de mis dedos tocaron esa efímera, abstracta, increíble y maravillosa sensación que es la felicidad.
De eso hace ya diez meses y tres días. ¿Creéis que en algún momento de todos esos he dejado de ser feliz? No. He estado asustada, he estado angustiada, he estado perdida, he estado bajo mínimos. Pero cuando me paraba a pensar que dentro de todos los problemas que simultáneamente se estaban produciendo en mi vida, siempre estabas tú. Me cogías, me arrancabas de todos esos problemas y me drenabas la felicidad en vena con una mirada, con una sonrisa y con un "todo irá bien". 
Al principio diría que tocaba la felicidad con las puntas de los dedos, o con las palmas de las manos quizá. Ahora sé que la felicidad baña cada centímetro de mi cuerpo, de mi existencia. Y lo confieso, es únicamente culpa tuya. Sólo tú fabricas esta felicidad y supongo que es normal que cuando alguien es feliz quiera serlo para siempre ¿no? Pues eso, hagámonos felices toda la vida.

1 comentario:

  1. Sin duda estoy contigo, la felicidad se encuentra cuando no la buscas.
    Un besazo, me gusto mucho tu blog, te espero: May R Ayamonte ∞

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