He de reconocer que no, no estoy sola. En realidad mi compañía es de primerísima calidad y agradezco que, tras conocerme como me conocen, sigan a mi lado.
Pero me sigue faltando algo. Me sigue faltando ese algo que exponía mis problemas en tres, que daba tres puntos de vista, que me daba tres soluciones. No puedo evitar que cada fotografía antigua, incluso la que tengo en mi estantería mirándome continuamente, me sienten como una bofetada en plena cara. Es como si me dijesen "mira, es bonito ¿verdad? Pues tú ya no cabes". Busco culpables por todos lados y simplemente me doy cuenta de que la culpa es de todas las partes. Todas dejamos que el tiempo pasase, pensando que no podría con esto, inconscientes de que el tiempo puede con todo.
Ahora no me queda otra que ver como pasa el tiempo y esperar a que esta herida se cierre, aún sabiendo que las heridas si no se tratan no se curan, si no que se infectan.
Yo misma en mis momentos de máximo orgullo digo que lo he superado, que te he superado, que sé vivir sin ti. Pero en verdad nadie sabe que todos los días dedico un rato a pensar en cómo serían las cosas si no hubiésemos fallado tanto, si nos hubiesemos dado una última oportunidad, si aún existiesemos como parte de algo. Es entonces cuando las lágrimas empiezan a correr veloces por mi cara y acaban en el cristal que protege nuestra foto.
Dije "yo no estaré aquí cuando todo esto estalle" y en realidad habría dado lo que fuese por ser tu trinchera, por estar contigo una vez más.
Sé que te he perdido, y aún más que no leerás esto. Sé que esto acabó hace demasiado tiempo y que en realidad ya tendría que haberme acostumbrado. Sé que eres feliz y créeme que me alegro de que así sea. Pero sobretodo sé que aunque toda la gente que día a día intenta mantenerme a flote es magnifica, nadie, nadie ocupará el puesto que tú ocupaste. Nadie puede ser la otra cara de mi moneda.
Me siento idiota volviendo a romper a llorar una vez más. La gente dijo que era idiota por esperarte, yo me siento así por un día haberte dejado ir. Te pido disculpas, te pido que me perdones.
Y si por casualidad leyeses esto, y si por casualidad te hubiese provocado algún sentimiento todavía, te confieso tan solo un saludo tuyo, que tan solo un primer paso tuyo sería necesario para que yo hiciese el resto, para que hiciese borrón y cuenta nueva, para que tú y yo volviesemos a empezar.
De todos modos, espero que no se te haya olvidado, que te quiero.
viernes, 26 de octubre de 2012
lunes, 15 de octubre de 2012
##
Este pequeño cuadro dentro de mi pequeño universo me proporcionó durante meses la escapatoria y la manera de expresarme que yo necesitaba. Me resultaba casi extraña la facilidad con la que cara a cara no sabía y una vez aquí era capaz de decir una por una todas las cosas que pasaban por mi mente. Me gustaba hacerlo y qué se yo, creí que se me daba bien.
Ahora me planto delante de él y me da miedo. Me da miedo lo enorme que me parece y el hecho de tener que llenarlo con lo que tengo en la cabeza. Tiemblo y no hago más que borrar lo ya escrito. Al final me acaba dando por llorar. Una interminable sucesión de lágrimas que no tienen sentido ni explicación. Siento que este pequeño espacio me pregunta qué me pasa y que, aunque durante todo este tiempo le habría respondido párrafos y párrafos sintiendo que casi salía solo, ahora no soy capaz de responder más allá de un "no sé".
Siempre me había sentido muy orgullosa de todo lo que escribía. Era mi gran obra y quería que algún día la leyese todo el mundo. A día de hoy todo lo que sale de mis manos acaba en la basura, o siendo borrado. Respiro varias veces para no hacer lo mismo con este puñado de lineas y pienso al mismo tiempo que no sé cómo terminar.
Casi me sale pedir disculpas. Perdón por haber podido hacer lo que se esperaba de mi. Perdón por no saber ya qué decir. Perdón por haber olvidado enlazar las palabras unas con otras. Perdón a quienes confiaron en mis palabras, perdón.
domingo, 14 de octubre de 2012
Sense tu jo no puc.
Si no estas aqui, si no estas amb mi
Jo no et puc mirar,
Jo no et put sentir.
Si no estas aqui, si no estas amb mi,
Jo no et puc tocar,
Jo no et puc besar.
viernes, 12 de octubre de 2012
#9
Dicen que la felicidad es una de esas cosas que encuentras cuando dejas de buscarla. Como esa camiseta que aparece en el fondo de tu armario cuando ya te has puesto otra. Como esa idea genial con los amigos que se os ocurre cuando ya estáis volviendo a casa.
Y creo que quien dice eso tiene toda la razón del mundo. Yo pasé semanas, meses corriendo detrás de la felicidad, intentando alcanzarla. Creo que llevo toda la vida en esa carrera. Hasta que lo vi tan por imposible que decidí dejar de correr y empezar a pensar que esto era lo que había, que no estaba de Dios que yo fuese feliz aún. Y justo en ese instante, en el momento en el que asumí eso, se cumplió la mirada un millón en el contador de nuestra historia. Uno, cero, cero, cero. Y las puntas de mis dedos tocaron esa efímera, abstracta, increíble y maravillosa sensación que es la felicidad.
De eso hace ya diez meses y tres días. ¿Creéis que en algún momento de todos esos he dejado de ser feliz? No. He estado asustada, he estado angustiada, he estado perdida, he estado bajo mínimos. Pero cuando me paraba a pensar que dentro de todos los problemas que simultáneamente se estaban produciendo en mi vida, siempre estabas tú. Me cogías, me arrancabas de todos esos problemas y me drenabas la felicidad en vena con una mirada, con una sonrisa y con un "todo irá bien".
Al principio diría que tocaba la felicidad con las puntas de los dedos, o con las palmas de las manos quizá. Ahora sé que la felicidad baña cada centímetro de mi cuerpo, de mi existencia. Y lo confieso, es únicamente culpa tuya. Sólo tú fabricas esta felicidad y supongo que es normal que cuando alguien es feliz quiera serlo para siempre ¿no? Pues eso, hagámonos felices toda la vida.
sábado, 29 de septiembre de 2012
Take another chance.
Después de casi dos meses de tortura insoportable, de una soledad intermitente que me destrozaba desde que abría los ojos y me daba de bruces contra la realidad hasta que de agotamiento me dormía entre lágrimas, de una agonía que no me dejaba comer, ni dormir, ni soñar, ni reír, ni pensar, de una desesperación que casi me cuesta la salud mental o incluso la vida, de una desilusión constante hacia todo, pensé que aún quedaría mucho tiempo para volver a reconocerme en las fotos, en los espejos, y volver a ser quién fui. Si, sonará raro, pero aparte de a mi vida, a mi gente y a mi verano, me echaba de menos a mi misma. No me siento orgullosa de cómo he sido este tiempo, ni de muchas cosas que he hecho. Dejé de hacer todo lo que mínimamente me producía algo de felicidad porque creí no merecerla. No escribía. No dibujaba. No me lo pasaba bien en el instituto. Quizá una de las razones por las que creo que dejé de ser yo era porque pensé que esa "yo" solo traía problemas.
Había olvidado la sensación que te invade cuando ríes a carcajadas, cuando te emocionas por algo, cuando te ilusionas. Pensé que dejaría de sentirlo en una fecha concreta, pero cuando siete días atrás, tuve la oportunidad de recuperar mi vida, mi gente y bueno, un otoño, seguía sin sentirme yo misma. Como si las reglas del juego hubiesen cambiado radicalmente y nadie me las hubiese explicado y aunque creí que sólo con eso ya todo empezaría a funcionar, pero me equivoqué. Aún después de haber sonreído durante una tarde entera, de haber sido considerablemente feliz, llegar de nuevo al punto de partida hizo que la angustia fuera más grande que esa felicidad.
Durante los días siguientes entía que nada de lo que antes me ilusionaba merecía ya esa sensación. Sé que suena egoísta decirlo cuando, aunque no podía acceder a ello con la frecuencia que me gustaría, aún tenía grandes apoyos en mi vida que merecían que siguiese adelante, pero el problema era ese, que en la gran mayoría de horas no podía acceder a ellos y estar sola era lo que me llevaba a este estado. Sentía una ansiedad horrible en cuanto no tenía algo con lo que distraerme porque los peores pensamientos acudían a mi. Sentía un vacío inmenso dentro de mi. Sentía que era penosa, asquerosa, que no valía para nada y mucho menos para llevar mi propia vida. Sentía que nunca volvería a ser igual de viva, de risueña, de animada.
Me di a mi misma otra oportunidad ayer, pero cuando me desperté entre grises nubes e interminables gotas cayendo del cielo, sentí que era una señal. El mundo me decía "nunca saldrá bien". Si las gotas del cielo no era suficientes, yo las complementé con las de mis mejillas durante toda la mañana. Así rompí mi promesa de no volver a llorar, una vez más. Cuando tu problema es algo normal, puedes remediarlo, pero ¿qué hacer contra la lluvia? Nada, ese era el problema. Aún así, sin rendirme, tome una decisión acertada, creo que la primera en mucho tiempo. En casa de uno de los mayores apoyos nombrados antes, cuando por fin vimos salir el Sol entre las nubes, creo que ese vacío que tenía dentro se empezó a llenar. Reímos de emoción y dimos voz de alarma a los demás. Habíamos vencido a la lluvia. Dos horas más tarde era feliz. Si, feliz. Sin más. Tenía a mi vera cuatro de las personas más maravillosas que caminan sobre la tierra y no necesitaba más. Me reía. Sonreía. Intentaba quedarme con cada instante grabado en la memoria porque para mi todo eso era maravilloso. Mirar a mis lados y ver chicas que hace escasos meses no eran más que "unas amigas", que ahora son, sin duda alguna, Mis Hermanas, que habían desafiado a todo por mi, y mirar la palma de mi mano y ver pegada a ella la palma de esa persona que había aguantado todo lo que yo había aguantado sin saber la mitad de las veces qué pasaba, que aún con todo el daño que le había causado, aún me miraba con esa maravillosa mirada y esa perfecta sonrisa, hizo que dejase de sentirme sola. Ahí, en ese instante, volví a la vida. Gracias.
Sé que muchas otras personas también han estado ahí durante este tiempo, y también quiero quitarme el sombrero ante ellas. De muchas lo esperaba, por parte de otras ha sido una grata sorpresa. Hoy me siento más acogida gracias a todos ellos.
Ahora mismo miro al cielo, ya sin apenas nubes, y pienso en lo que está por venir. Sé que las cosas en este sitio no han dejado de ser horribles, pero lo que si ha cambiado es la manera con la que las miro.Sé que aún tengo un largo camino por delante para poder huír lejos de aquí, pero me siento capaz de sobrevivir a él.
Hoy vuelvo a ser principio.
Había olvidado la sensación que te invade cuando ríes a carcajadas, cuando te emocionas por algo, cuando te ilusionas. Pensé que dejaría de sentirlo en una fecha concreta, pero cuando siete días atrás, tuve la oportunidad de recuperar mi vida, mi gente y bueno, un otoño, seguía sin sentirme yo misma. Como si las reglas del juego hubiesen cambiado radicalmente y nadie me las hubiese explicado y aunque creí que sólo con eso ya todo empezaría a funcionar, pero me equivoqué. Aún después de haber sonreído durante una tarde entera, de haber sido considerablemente feliz, llegar de nuevo al punto de partida hizo que la angustia fuera más grande que esa felicidad.
Durante los días siguientes entía que nada de lo que antes me ilusionaba merecía ya esa sensación. Sé que suena egoísta decirlo cuando, aunque no podía acceder a ello con la frecuencia que me gustaría, aún tenía grandes apoyos en mi vida que merecían que siguiese adelante, pero el problema era ese, que en la gran mayoría de horas no podía acceder a ellos y estar sola era lo que me llevaba a este estado. Sentía una ansiedad horrible en cuanto no tenía algo con lo que distraerme porque los peores pensamientos acudían a mi. Sentía un vacío inmenso dentro de mi. Sentía que era penosa, asquerosa, que no valía para nada y mucho menos para llevar mi propia vida. Sentía que nunca volvería a ser igual de viva, de risueña, de animada.
Me di a mi misma otra oportunidad ayer, pero cuando me desperté entre grises nubes e interminables gotas cayendo del cielo, sentí que era una señal. El mundo me decía "nunca saldrá bien". Si las gotas del cielo no era suficientes, yo las complementé con las de mis mejillas durante toda la mañana. Así rompí mi promesa de no volver a llorar, una vez más. Cuando tu problema es algo normal, puedes remediarlo, pero ¿qué hacer contra la lluvia? Nada, ese era el problema. Aún así, sin rendirme, tome una decisión acertada, creo que la primera en mucho tiempo. En casa de uno de los mayores apoyos nombrados antes, cuando por fin vimos salir el Sol entre las nubes, creo que ese vacío que tenía dentro se empezó a llenar. Reímos de emoción y dimos voz de alarma a los demás. Habíamos vencido a la lluvia. Dos horas más tarde era feliz. Si, feliz. Sin más. Tenía a mi vera cuatro de las personas más maravillosas que caminan sobre la tierra y no necesitaba más. Me reía. Sonreía. Intentaba quedarme con cada instante grabado en la memoria porque para mi todo eso era maravilloso. Mirar a mis lados y ver chicas que hace escasos meses no eran más que "unas amigas", que ahora son, sin duda alguna, Mis Hermanas, que habían desafiado a todo por mi, y mirar la palma de mi mano y ver pegada a ella la palma de esa persona que había aguantado todo lo que yo había aguantado sin saber la mitad de las veces qué pasaba, que aún con todo el daño que le había causado, aún me miraba con esa maravillosa mirada y esa perfecta sonrisa, hizo que dejase de sentirme sola. Ahí, en ese instante, volví a la vida. Gracias.
Sé que muchas otras personas también han estado ahí durante este tiempo, y también quiero quitarme el sombrero ante ellas. De muchas lo esperaba, por parte de otras ha sido una grata sorpresa. Hoy me siento más acogida gracias a todos ellos.
Ahora mismo miro al cielo, ya sin apenas nubes, y pienso en lo que está por venir. Sé que las cosas en este sitio no han dejado de ser horribles, pero lo que si ha cambiado es la manera con la que las miro.Sé que aún tengo un largo camino por delante para poder huír lejos de aquí, pero me siento capaz de sobrevivir a él.
Hoy vuelvo a ser principio.
viernes, 27 de julio de 2012
Valió la pena arriesgar.
Entendedme, me dio miedo. Sé que no era la primera vez que lo hacía y sabía que era inevitable que sucediese, pero aún así, me sumió un vértigo tremendo cuando llegó la hora. Llevaba días dándole vueltas al asunto, intenté utilizar mi clásica tabla de pros y contras, pero entonces me di cuenta de que no podía, que entonces no valían las comparaciones, que era algo real y tenía, quería hacerlo. Pensé por un instante que el hecho de que no fuese la primera vez lo tornase menos sincero, menos importante, que significase menos a ojos del mundo, pero no podía cambiar el pasado, no podía omitir lo que ya había hecho así que me centré en la diferencia de las otras veces a esta. Me había resultado bastante fácil hacerlo las otras veces, en verdad no me había costado nada y quizá hasta yo le había quitado la importancia que tenía, pero esta vez era la primera en la que me lo pensaba, que quería tenerlo completamente claro antes de echar para delante, solamente para que si luego resultaba que no sentía lo que tenía que sentir, él no saliese mal parado.
Cuando lo tuve claro cogí el teléfono, esperé todos esos intensos pitidos que me conectaban con su teléfono y cuando ya lo tenía al otro lado de la linea cogí aire, mucho mucho aire, y se lo dije. Nunca me había sentido tan bien diciendo eso, nunca me había parecido que tenía tan buena repercusión en la persona a la que se lo decía, y sobretodo, nunca había tenido tan clara la idea de que era el momento de decirte, que te quiero.
Cuando lo tuve claro cogí el teléfono, esperé todos esos intensos pitidos que me conectaban con su teléfono y cuando ya lo tenía al otro lado de la linea cogí aire, mucho mucho aire, y se lo dije. Nunca me había sentido tan bien diciendo eso, nunca me había parecido que tenía tan buena repercusión en la persona a la que se lo decía, y sobretodo, nunca había tenido tan clara la idea de que era el momento de decirte, que te quiero.
martes, 24 de julio de 2012
Esto es ridículo.
Ridícula la manera de hacer como que todo va perfecto, como que todo es genial. Ridícula la manera de fingir que eres feliz, que no tienes problemas, que has triunfado. No. No has triunfado, tienes problemas, no eres feliz, a ver si nos dejamos tanta puta hipocresía atrás, tanta gilipollez y tanta falsa perfección para darnos cuenta de que no nos va de puta madre, que esto se ha ido a pique, que hay que acabar con ello si no quieres que ello acabe contigo. ¿Que va a ser duro? Claro que si, pero no tenemos otra. ¿Qué vamos a oír cosas que no queremos? Pues preparad los oídos porque hasta aquí ha llegado la mentira. ¿Qué los cambios van a ser desagradables? Pero son necesarios.
No busquemos culpables, no echemos mierda fuera, no removamos el pasado para que los malos parezcan más malos y los buenos menos buenos. Basta ya. Lo hecho hecho está, ahora queda tomar decisiones. Cada uno las suyas, y si, yo ya he tomado las mías.
¿"No quiero que se involucren"? una grandísima mierda.
No busquemos culpables, no echemos mierda fuera, no removamos el pasado para que los malos parezcan más malos y los buenos menos buenos. Basta ya. Lo hecho hecho está, ahora queda tomar decisiones. Cada uno las suyas, y si, yo ya he tomado las mías. ¿"No quiero que se involucren"? una grandísima mierda.
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