domingo, 19 de mayo de 2013

He.

Me pregunta qué me pasa y yo ya no sé qué contestar. Un gran abanico de problemas y de temática con las que podría excusar mi desanimo se abre para mi pero es que ya no puedo mas. Una rápida y salada lagrima rompe con mis barreras y abre paso a otras tantas. No me quedan fuerzas, ni ganas, no me quedan. Suspiro y me tapo la cara con las manos, dejando que ahora las lágrimas vayan directamente a mis muñecas. 
Paso así segundos antes de que él me separe las manos y me abrace, dejando que empape su hombro con mis problemas. Me encamino al aseo y no me gusta lo que veo en el espejo. Esta no soy yo, esta no quiero ser yo. Yo era fuerte, lo era, de veras.  Abro el grifo para lavarme la cara, me quito el maquillaje corrido y suspiro de nuevo. Me asomo a la ventana del aseo y, aprovechándome de una fuerte ráfaga de viento,  inhalo una buena bocada de aire. Me quedo alli unos momentos, pensando, y los problemas empiezan a crecer de nuevo. Me estoy sintiendo muy sola de nuevo, así que vuelvo a su lado. 
Cuando llevo tiene una enorme sonrisa para mi, y las ganas de continuar se multiplicar por mil millones. Me siento de nuevo a su lado. "Lo siento, todo pudo conmigo" balbuceo, "cuando algo pueda contigo, estaré yo, ya no estarás nunca sola" me promete él.
Y poco a poco, abrazo a abrazo dejo de gimotear como una niña pequeña y me acurruco a su lado mientras mis problemas van menguando y yo voy sintiéndome más y más fuerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario