No quiero saber nada que no salga de tus labios, ni ir a ningún sitio fuera de tus brazos, ni quiero sentir nada que no sean tus caricias. Será que me he hecho a la idea de que vas a estar ahí siempre, de que voy a contar con tu "todo saldrá bien" cada vez que las cosas se tuerzan, que podré acurrucarme en tu pecho cuando me sienta perdida, que me acariciarás y me dirás que me quieres.
Nadie me avisó de que esto pasaría, de que un día te colarías en mi cabeza y de que poco a poco te harías con el control de cada uno de los segundos de mi día, de cada uno de mis pensamientos, y de cada una de mis sonrisas.
Aún así, me alegro de que me pillase de sorpresa, de que esto sucediese así como está sucediendo. Porque desde que estás a mi lado, podría quedarme ciega sin lamentarlo ni un momento, podría dejar de ver mientras sepa que no me vas a soltar de la mano, porque sé y estoy segura de que me caeré menos veces si me guías tú que si lo hacen mis ojos, que me llevarás siempre por el mejor camino, y que verás venir los problemas antes que yo.
Pero si hay una sola razón por la que querría seguir viendo el mundo es para poder seguir viendo tu carita de sueño por las mañanas, la forma que tienes de caminar, como si nada ni nadie pudiese contigo, la manera que tienen tus ojos verdes de mirarme, y la sonrisa que siempre tienes para mi.
¿Qué le voy a hacer? Ya no sé ser sin ti, ya no quiero ser sin ti, ahora mi historia es contigo.

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